Baile Flamenco, visto por Farrucos

Se hizo el silencio en el patio de butacas. Se levantó el telón, quedando como protagonista la silueta en penumbra de Jumitus, que comienza a tocar al piano las primeras notas del espectáculo.

La Gran Vía, momentos antes del espectáculo. Fíjate bien y verás a la Juli y a Farru, empujando un carrito de bebé

Más artistas se unen, y otros, otros. ¿Dónde está farruquito? Farruquito no está, y el fandango sigue sonando. En un arrebato,se une Farruquito a los demás, vestido de blanco, y se desata una ovación que hace temblar el teatro.

A partir de ese momento, se sucede el flamenco. Farruquito encara una soleá que pone los pelos de punta, sostenida en las cuerdas vocales del Rubio de Pruna. Farrucas, zapateaos… Todos los palos de Baile Flamenco los sostiene Farruquito con una pureza y elegancia que deja al público borracho de éxito.

¿Todos los palos? No. Algo sucede en la seguiriya, bailada a cuatro y sin rastro de Farruquito en el escenario. Es la parábola de su tiempo de ausencia, de sus días en el abismo, tiempo que quedó atrás y que ha dejado paso al resurgir del artista, ya sin timidez y sin pedir paso. El espectáculo debe continuar, y así lo hace, con la bulería bailada a solas por Farruquito ante el duelo de voces de la Vizárraga y la Fabi.

El fin de fiesta son unas sevillanas flamencas y lo que caiga. Depende de la suerte que tenga el espectador, acabará con Farruquito a la guitarra, o puede que incluso con el zapateao de su mujer, que está entre bastidores ayudándole con el vestuario.

La escenografía es sencilla, pero exquisita. El espectador se va a encontrar el flamenco desnudo, sin disfraces. Sólo las luces y sombras, sabiamente distribuidas, contribuirán al embrujo. Flamenco y luces.

Ni qué decir tiene que el público que abarrotaba el patio de butacas y las gradas cayó rendido a los pies de la compañía. La ovación final, con todo el público en pie, duró muchos minutos.

Como anécdotas del día en que Farrucos.com acudió al espectáculo, comentar que a Polito se le rompió el tacón de la bota. Sin pestañear, siguió bailando descalzo hasta que Barullo le prestó las suyas. Sin dejar de bailar, se las colocó y continuó.

También Farru acompañado de los suyos (incluida la pequeña Soleá, de pocos meses), arropó a Farruquito y a la compañía desde abajo, jaleando y animando en los momentos justos.

En definitiva, Baile Flamenco es un espectáculo recomendable para entendidos y profanos por igual. El entendido saldrá con lágrimas en los ojos; el profano, se enamorará sin remedio del flamenco.

Si has estado viendo Baile Flamenco, te animamos a que cuentes cómo viviste la experiencia en los comentarios.

Próximamente: Fotos y vídeos de Baile Flamenco

 

 

 

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